A veces llega un momento en el que todo aquello que te rodea solo te hace desconfiar, desconfiar de cada una de las personas que se acercan a ti, de tus amigos, de cada palabra, de todo. Después de tanta decepción, sorpresa y dolor; solo queda desconfianza.
Acabas desconfiando desde tu mejor amigo hasta la persona que ni siquiera conoces; y no puedes apoyarte en nada para seguir adelante, no puedes, porque cualquier pedrusco en el que apoyes tu pie puede derrumbarse, y no sabes qué hacer, tienes miedo a que te siga pasando lo mismo, miedo a que te fallen, a que todo siga yendo mal.
Hasta que de repente, sin esperarlo, un día llega alguien. Llega alguien que comparte el mismo miedo que tú, alguien que aunque tiene miedo de que seas la persona equivocada a veces se siente mejor que nunca cuando está a tu lado, al igual que tú. Comparte contigo dos sentimientos diferentes y totalmente opuestos: siente ese miedo de que le vuelvan a fallar, de que se la vuelvan a jugar, de que todo sea igual que siempre; pero por otro lado siente que hay algo diferente a lo común, algo que le hace sentirse bien. En ese momento es cuando te das cuenta de que esa situación es distinta a la de siempre, te das cuenta de que si hay algo que te hace sentir bien no puede ser como todo aquello que te rodea, pero siempre queda la duda, una gran duda provocada por todo ese dolor acumulado. ¿Será realmente esa persona distinta a las demás, o será otro más que además de hacer daño sabe confundirme?
Si lo piensas bien, una persona que sea como todos aquellos no podría hacerte sentir tan bien, una persona cualquiera no llega a tu vida a hacerte feliz así porque sí, no llega a tu vida para dejar huella en ti y luego dejarte destrozado excepto que no tenga corazón; aunque está claro que es difícil que los que no tienen corazón puedan hacerte sentir tan bien, creo que se puede distinguir entre quién tiene corazón y quién no.
Puedes sentirte inseguro de tu decisión, darle una oportunidad o no. Pero solo debes creer en ti, en tu instinto, en lo que tu corazón crea, porque una cosa de la que tanto tú como yo estamos seguros es que la inseguridad no lleva a ninguna parte, por eso al menos debes estar seguro de ti mismo.
Por ahora solo sé que no podría dejar escapar a esa persona, porque puedo equivocarme pero también puede que no lo haga, puede que ese alguien valga la pena de verdad. Toda tormenta tiene su fin, y puede que al fin esté comenzando a llegar esa calma tan esperada.