sábado, 2 de agosto de 2014

Esa calma tan esperada.

  A veces llega un momento en el que todo aquello que te rodea solo te hace desconfiar, desconfiar de cada una de las personas que se acercan a ti, de tus amigos, de cada palabra, de todo. Después de tanta decepción, sorpresa y dolor; solo queda desconfianza.
  Acabas desconfiando desde tu mejor amigo hasta la persona que ni siquiera conoces; y no puedes apoyarte en nada para seguir adelante, no puedes, porque cualquier pedrusco en el que apoyes tu pie puede derrumbarse, y no sabes qué hacer, tienes miedo a que te siga pasando lo mismo, miedo a que te fallen, a que todo siga yendo mal.
  Hasta que de repente, sin esperarlo, un día llega alguien. Llega alguien que comparte el mismo miedo que tú, alguien que aunque tiene miedo de que seas la persona equivocada a veces se siente mejor que nunca cuando está a tu lado, al igual que tú. Comparte contigo dos sentimientos diferentes y totalmente opuestos: siente ese miedo de que le vuelvan a fallar, de que se la vuelvan a jugar, de que todo sea igual que siempre; pero por otro lado siente que hay algo diferente a lo común, algo que le hace sentirse bien. En ese momento es cuando te das cuenta de que esa situación es distinta a la de siempre, te das cuenta de que si hay algo que te hace sentir bien no puede ser como todo aquello que te rodea, pero siempre queda la duda, una gran duda provocada por todo ese dolor acumulado. ¿Será realmente esa persona distinta a las demás, o será otro más que además de hacer daño sabe confundirme?
  Si lo piensas bien, una persona que sea como todos aquellos no podría hacerte sentir tan bien, una persona cualquiera no llega a tu vida a hacerte feliz así porque sí, no llega a tu vida para dejar huella en ti y luego dejarte destrozado excepto que no tenga corazón; aunque está claro que es difícil que los que no tienen corazón puedan hacerte sentir tan bien, creo que se puede distinguir entre quién tiene corazón y quién no.
  Puedes sentirte inseguro de tu decisión, darle una oportunidad o no. Pero solo debes creer en ti, en tu instinto, en lo que tu corazón crea, porque una cosa de la que tanto tú como yo estamos seguros es que la inseguridad no lleva a ninguna parte, por eso al menos debes estar seguro de ti mismo.
  Por ahora solo sé que no podría dejar escapar a esa persona, porque puedo equivocarme pero también puede que no lo haga, puede que ese alguien valga la pena de verdad. Toda tormenta tiene su fin, y puede que al fin esté comenzando a llegar esa calma tan esperada.

martes, 30 de julio de 2013

Intento ser feliz

- Eres muy tonto.
+ Ya, intento ser feliz así.
- No digas eso.
+ Es la verdad.
- ¿En qué te basas?
+ En que ahora mismo estoy de puto culo, estoy jodido, como una auténtica mierda, pero intento ser feliz. Intento sonreír y seguir adelante, intento pasar de toda la mierda que me rodea y ser fuerte, pero a veces pueden conmigo, porque aunque intente creer que soy fuerte y que no podrán conmigo, sé que no es así, porque todos tenemos sentimientos, y yo ahora me siento peor que nunca. Siento que no le importo a la gente, que llevo casi una semana sin salir de mi casa porque les doy igual, que mis "amigos" salen por ahí, se lo pasan de puta madre y no se acuerdan ni de que existo. Que las personas que creía que siempre estarían ahí se han ido, que les importo una mierda, y que son de lo más gilipollas que hay en esta vida, unos putos gilipollas. Que parece que no saben el daño que hacen, pero qué más da, eso a ellos les da igual, solo piensan en ellos, solo en ellos. Cuando les va bien solo piensan en ellos y es luego, cuando están mal, cuando me necesitan y me hablan, cuando quieren que esté ahí y piensan que voy a seguir ahí después de habérmelo hecho pasar mal y haberme fallado, pero no creo que sea así. Otra gente me habla de amor, de esa puta palabra que solo hace daño, me hablan de sus problemas y lo único que quiero es no escuchar esa palabra. Y a veces incluso me siento solo, extraño el cariño de alguien, alguien que esté ahí conmigo, que me quiera, que me saque la sonrisa que necesito cuando estoy mal, que me ayude a ser feliz; y lo que más me jode es que de eso no hay,  lo que más me jode es que se que no va a venir nadie ahora a darme lo que necesito, que no van a venir ahora a darme lo que yo quiero, porque no es así, porque la vida es así de hija de puta y no te pone nada fácil, y tienes que levantarte y seguir adelante como puedas, y rara vez te echará una mano.
Y es que intento estar bien, intento sacar mi mejor sonrisa y seguir adelante pero hay momentos en los que no puedo, hay momentos en los que me vengo abajo, y encima la gente no ayuda a que esté mejor, al revés, ayudan a que me venga abajo. Me hablan borde, mal, me dicen cosas que duelen, y me tratan de una forma totalmente contraria a como necesito que me traten. Y a todo eso súmale todas las discusiones y problemas que te surjan cada día, y está claro que será imposible no venirse abajo. Pero pienso que no hay que quedarse estancado en esa parte, que no hay que quedarse en la parte donde estás mal y donde ves que todo te va como una mierda y que no puedes con esto, hay que levantarse y seguir adelante, por mucho que cueste, y que por muy negro que veas todo tener la esperanza de poder salir de esto.

sábado, 22 de junio de 2013

Ella

Hay días en los que me siento mal, triste, siento como que me falta algo. Siento que echo en falta algo que antes tenía, algo que sigue estando dentro de mi aunque quiera engañarme pensando que no es verdad. Ese algo es ella.
Desde aquel día en que nos separamos, pensaba que dejaría de importarme, que podría seguir adelante con mi vida aunque ella no estuviera; que me daría igual su vida, ella y todo; que podría recordar sin que doliese y pensar en ella sin comerme la cabeza.
Pero no fue así, para nada. Después de unos meses, después de pensar todo eso y creer que era verdad, volvió a pasar por mi mente, volví a recordarla. Y es que por más que intente olvidarla, no puedo, al tiempo siempre vuelvo a caer, siempre vuelvo a echarla de menos.
A veces me pregunto cómo se puede llegar a olvidar a una persona que significó tanto para mi, alguien que dejó una gran marca en mi vida; y nadie tiene la respuesta, nadie. Pero el tiempo me ha dado la respuesta, y es que me ha hecho llegar a la conclusión de que si quisiste a alguien de verdad, nunca podrás olvidarle; que por mucho que uno quiera, siempre recordará a esa persona, y siempre querrás volver a escuchar sus tonterías y todas aquellas cosas que en aquellos tiempos te hacían feliz. Solo tienes que aprender a vivir sin ella, aunque sea duro, porque ¿de qué sirve pasarlo mal por alguien a quién le das igual?, ¿prefieres pasarlo mal para nada o seguir adelante y ser feliz?
Y no fue lo único que el tiempo me hizo ver, también me dijo algo que siempre tendré en cuenta: si la vida es dura, demuéstrale que tú lo eres más que ella.

martes, 18 de junio de 2013

Mentiras

Lo quería, lo quería muchísimo. Y la verdad, aunque me cueste reconocerlo, lo sigo queriendo.
Desde aquel día en que lo conocí, fue la mejor persona que había entrado en mi vida, tenía algo que me atraía, algo que me llamaba la atención; era especial para mi, era perfecto. Tan perfecto que no quería que se fuese jamás, no quería dejar de ver su nombre cuando mi móvil sonaba, no quería dejar de ver como la razón de mi sonrisa era él, como conseguía olvidarme de todo cuando me hablaba; pero ocurrió.
Cada vez que hablaba con otra que no fuera yo sentía celos, tenía celos por miedo de que pudiera llegar a irse con esa otra persona, de perderle, de dejar de tener su cariño.Celos tan grandes que llegué a intentar evitar que él hablase con esas personas, aquellas que seguro eran mejor que yo, aquellas que también recibían su cariño y compartían risas y momentos con él. Tan amigas y tan enemigas a la vez, pues las quería pero en realidad las odiaba, pero eso solo lo sabía yo, ese odio en mi interior no lo veía nada más que yo, o eso pensaba.
Parecía que todo estaba ganado, estaba consiguiendo distanciarle de ellas, estaba consiguiendo que ese cariño que él tenía hacia ellas se fuese convirtiendo en odio, iba a conseguir que siguiera a mi lado. Pero un día, todo dio un vuelco, todo cambió de repente. Todo aquello que planeé ese día y que parecía perfecto, se había ido a la mierda. Todas esas mentiras y ese daño hecho, se volvió contra mi.
Lo que yo nunca entendí es que él nunca estaría a mi lado de la forma en la que yo quería, no entendí que siempre lo iba a ver con otras pero nunca conmigo.
Pero lo que ahora si entiendo es que las mentiras nunca llevan a ninguna parte y, lo peor, te hacen perder muchas cosas. Cosas que a veces son muchas y otras veces pocas, a veces son importantes y otras menos, pero lo que ahora tengo más claro que nunca es que hay que tener en cuenta que puede que una de esas cosas que pierdas sea lo más importante que puedas tener en tu vida, y yo lo perdí, por culpa de las mentiras.

El final

Lo peor de empezar a querer con miedo es que siempre pasa eso, lo que tanto temes, el final.
Lo siento, fallé al darte todo, me siento un estúpido al no mentirte, creo que el fallo fue sentirte de la manera en que yo lo hice. Me siento engañado, son muchas las veces las que he llorado por lo que parece, demuestras ser algo que en verdad no eres, si dices que te vas entonces no esperes. El amor ha muerto porque así quisiste, yo era quien te amaba cuando te dormiste sobre este pecho que tanto besabas sin decir palabras, tus ojos miraban diciendo una cosa tal vez diferente, yo nunca mentí eso tenlo presente, moría por ti muy bien tú lo sabes, sabes que mi amor en tu pecho no cabe. Y aunque el tiempo pase no voy a olvidarte, no soy como tú que ya ni te acuerdas de quién fue el único que supo amarte y que se tragó cada una de tus mierdas. Dicen que el tiempo cura las heridas, mi mente perdona pero nunca olvida, se que sin ti viviré un puto infierno porque aunque me duela este amor será eterno. Solo quise darte lo mejor de mi, solamente quería dormir junto a ti, te digo una cosa no vuelvo a caer porque mi corazón no se vuelve a romper, tú lo conseguiste en varias ocasiones, jugaste conmigo sin tener razones, y nunca sabrás lo que yo a ti te amé porque si ahora me voy yo jamás volveré.

Yoger.